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Prevención

El conocido refrán “más vale prevenir que curar” es perfectamente aplicable al problema del radón. La mejor manera de evitar el problema es establecer las medidas protectoras que sean oportunas en el momento de la construcción de nuevas viviendas. Muchos países llevan años desarrollando estas prácticas de prevención. Finlandia, Irlanda, Noruega, Suiza o Suecia establecen medidas de control de radón en todas las viviendas nuevas. Otros países solo las establecen en zonas con altos índices de radón.

codigo-tecnicoEn nuestro país sería necesario que se incluyeran en el Código Técnico de la Edificación las medidas de prevención oportunas. Esperamos que en breve este problema esté resuelto, ya que estamos obligados a trasponer la Directiva 2013/59/EURATOM. El plazo para hacerlo termina en febrero de 2018.

Una vez que la normativa esté publicada, habrá que asegurarse de que los implicados en la construcción (promotor, constructor, etc.) actúen con responsabilidad y ejecuten de forma correcta las medidas preventivas previstas. El problema es que hasta que no esté la casa cerrada no se podrá comprobar, en invierno, el resultado.

Lo que debes saber si vas a comprar una casa nueva:

 

  •  Debes saber si está en zona de riesgo de radón. Puedes mirar en nuestros mapas de radón.
  • En caso afirmativo, debes exigir al constructor un certificado de responsabilidad que garantice que la casa cumplirá, como mínimo, los requisitos que establezca la ley. Preferiblemente que no se superen los 100 Bq/m3, tal y como recomienda la OMS.
  • Debes pedir que se incluya una cláusula en el contrato de compra-venta por la que el vendedor se comprometa a asumir los costes de las obras de remediación en caso de que el nivel de radón esté por encima de 100 Bq/m3.
  • Asegúrate de que el arquitecto tienen la capacitación adecuada sobre radón.

Es muy importante que los ayuntamientos se impliquen en el control durante la construcción. Para ello deberían formar a sus técnicos municipales en las competencias necesarias y un adecuado conocimiento del riesgo.

Ofrecemos a los ayuntamientos la posibilidad de establecer un registro georreferenciado con las mediciones que se realicen en cada municipio. Estos datos serán reflejados en nuestros mapas, públicos y accesibles para todo el mundo. Los mapas de la Fundación para la Salud Geoambiental tienen la vocación de reunir todos los datos disponibles de distintas fuentes y están siempre a disposición de cualquier organismo, institución o usuario que precise consultarlos. De esta forma, y mientras el Estado no tome la iniciativa de realizar un mapa interactivo similar a los que existen en otros países, cualquier ciudadano podrá consultar en cualquier momento cuáles son las áreas más propensas al radón dentro de cada municipio.

Corrección

Para reducir los niveles de radón en edificios ya construidos existen diferentes técnicas. El decidir la técnica más adecuada dependerá de múltiples factores. El tipo de construcción, la forma de cimentación y el terreno sobre el que está construido serán determinantes a la hora de elegir un sistema de remediación. En algunos casos se tendrán que combinar diferentes técnicas para conseguir mejorar los resultados.

Cualquier medida de corrección requiere de un trabajo previo de diagnóstico que garantice unos resultados en términos de costo-eficiencia. Este diagnóstico debe realizarlo personal adecuadamente formado en la materia. En algunos países existen empresas especializadas en este tipo de actuaciones; no es el caso de España.

De forma genérica describimos las diferentes técnicas que se utilizan:

Membranas o láminas antirradón:

Son láminas que se colocan, durante la construcción, entre el terreno y la edificación, con el objetivo de impedir que el radón entre en la casa. El principal problema que plantea esta técnica es garantizar la integridad de dicha lámina durante el proceso de instalación y construcción, puesto que si tiene cualquier fisura, rotura o punción pierde su efectividad.

Sellado de superficies:

Esta técnica se puede utilizar en algunos casos, que siempre ha de definir un experto según criterios técnicos. Consiste en la proyección o instalación de una lámina química de un material que evite la inmisión del radón en interiores.

Ventilación del forjado sanitario

En este tipo de construcción, la instalación de una o varias rejillas de ventilación en el forjado sanitario es una técnica preventiva de bajo costo que permite conseguir importantes reducciones de radón.

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Despresurización activa del suelo:

Este método tiene un resultado muy eficiente en los casos en que el diagnóstico aconseje esta técnica. Consiste en la despresurización del suelo bajo la losa, bien mediante la construcción de arquetas o bulbos de depresión, o por la instalación de una red de tuberías tipo Dren conectadas a un elemento de extracción eléctrico que funciona en continuo. Esta despresurización, que debe ser de al menos 5 Kpa (kilopascales) hace que el radón circundante en el terreno entre en la mencionada arqueta o bulbo y pueda ser extraído desde ahí hacia un punto elevado de la vivienda, idealmente la cubierta del edificio.

Despresurización pasiva el suelo:

Este sistema es similar al de despresurización activa, la diferencia es que no existe elemento de extracción eléctrico sino que funciona por el tiro natural. Este sistema es más eficiente cuando se combina con alguna técnica de sellado de superficies o de membranas.

Ventilación activa bajo el piso:

Similar a la ventilación del forjado sanitario, a la que se le añade un sistema mecánico de impulsión o extracción.

Ventilación natural de los espacios habitados:

En determinadas ocasiones simplemente con aumentar la ventilación natural se consigue disminuir la concentración del gas.

Ventilación activa del espacio habitado:

En la actualidad existen modernos sistemas de ventilación con recuperación de calor que pueden aumentar la tasa de ventilación del edificio. Se debe evitar los sistemas basados en extracción, ya que el resultado es el contrario al deseado: normalmente las concentraciones de radón aumentan. Son preferibles, por dar mejores resultados, los sistemas que producen una sobrepresión que evita la inmisión del gas en el interior del recinto.

En cualquier caso y sea cual sea el sistema de remediación que se utilice es necesario realizar mediciones para comprobar la efectividad. Además en edificios ubicados en zonas de riesgo siempre es aconsejable realizar mediciones, al menos, cada 5 años.

 

 

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